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viernes, 14 de mayo de 2010

El secreto

Hay verdades y realidades que son solo para mi.
Verdades de ayer y de hoy.

En una época en la que todos disfrutan estar expuestos, yo disfruto escondiéndome.

Las mujeres tenemos la torpe tendencia a contarnos todo. Mis amigas, que son las del secundario -a pesar que egresamos hace quince años-, siguen creyendo que “todas nos tenemos que contar todo”, so pena de ser condenada como “traidora, cortada, muda, ingrata y desconsiderada” si alguien omite detalles de su vida privada –y la de su entorno-

Ingenuamente caí en esta algunas veces, y casi todas las veces me arrepentí.

Hoy veo que los secretos de mi vida me han acompañado creciendo y son testigos permanentes de mi vida. Puedo decir que les tengo cariño y afecto, y por eso no quiero que se vayan, no quiero que dejen de ser secretos, contándolos.

Hay secretos de todos colores, aromas y texturas.


Secretos rojos, algunas veces en las que creo morir por enrojecimiento de cachetes de solo imaginar que alguien puede saber un secreto “papelonezco”. Como esa vez a los 12 años, cuando hice una lista de temas de conversación “piolas” para tener de machete cuando me hablaban por teléfono algunos intentando un levante y para evitar el pánico al silencio total. (era muy tímida y tenía fobia a los silencios en las conversaciones).

Secretos blancos, cuando veces muero de pánico total, y me palpita el corazón de la culpa y la satisfacción cuando recuerdo mis “canitas al aire pirateras”. Imagino el final total de la calma que hoy tengo en mi pareja si estos secretos estallasen.

Secretos rosados, como que más de una vez tengo fantasías con mi jefe o con el marido de una amiga. No sexuales precisamente, pero si más de una vez secretamente pienso –como en las pelis románticas - que podríamos “estar realmente hechos el uno para el otro.”

Secreto patético, que trato de intentar perrear como Emilia Atias frente al espejo mientras grito “rakatá, rakatá si se me pega voy a darle…”; pero delante de gente sigo sosteniendo con seriedad que no escucho otra cosa que rock nacional de los ’80.

Un secreto colorinche, es este blog. Me escondo para que nadie sepa que escribo y leo en la web. Borro el historial, las cookies y cuanta evidencia pueda existir. Y lo disfruto con adrenalina. Es mi secreto, y también lo es el tiempo que me dedico a leerlos a ustedes.

Será obviedad, pero cada vez más vuelvo a comprobar que la única forma que un secreto siga siéndolo, es no contarlo.

viernes, 30 de abril de 2010

21 días sin garchar: avatares de la chica que creía ser "cosmo"

Por enojos, por ausencias, por odio, por stress, por cansancio, por rutina, por gente en casa, por neurosis, por una breve enfermedad, por esto y mucho más, señoras y señores: hace 21 días que no tengo sexo.

Me animo a admitirlo, me la banco ¿y qué?

La literatura que más dañó mi cabeza fue - al igual que a muchas congeneres-, los cuentos de princesas durante la infancia.

Durante la adolescencia y juventud universitaria, debo decir, la Cosmopolitan.

Cuando creí que había logrado zafar del mandato y deje de esperar que los sapos se convirtieran en principes,

descubro que adquirí la premisa de "ser una geisha total", o una "chica Cosmo".
Complacer a mi chico, estar siempre dispuesta, multiprgasmo, disfrutar, gritar, hacer gritar, conjuntos sexies, disfraces, y no se cuanta parafernalia ninfomana.

Junto con esto, vino la exigencia de aumentar la performance, (más tiempo, mejores poses, etc.), lo que combinado con mi personalidad competitiva y autoexigente, terminó siendo un carnaval para el chico, y un orgullo para mi.

Ahora, por lo que fuere, estoy en una epoca de vacas flacas y de sequía.

21 días sin garchar. Contados con el almanaque en mano.

¿Estoy sola? No, alguien duerme a mi lado todas las noches; y sus zapatillas y jeanes siguen tirados donde corresponde.

En estas tres semanas de no tocarnos, me pregunté al estilo Tennenbaum, "¿Qué nos pasó?", o mejor dicho "¿Qué nos está pasando?".

Analice mil respuestas, por suerte no lo lleve a conversación. En un embole total la charla "¿Que nos pasa?". Más cuando estuvimos de crisis total hace poco, y esta charla era casi una sesión parlamentaria.

Y saben que? No me importa tanto!

Prefiero relajarme, no tengo tantas ganas ahora, me dio frio, me da sueño, ¿está tan mal?

Así como algunas se rebelan de su mandato de ser excelentes esposas y amas de casa,

no puedo relajarme y dejarnos "de vacaciones de garche" sin culpas, una vez al menos en 8 años de dormir amontonados?

Creo que hay mucha hipocresía y mucha mala prensa a esto, por eso me animé a ponerlo en el titulo. Por que jamas -JAMAS- lo diría cara a cara de nadie, menos me bancaría las caras de "mmm, pobre....", y pego al que me diga con cara libidinosa (esto incluye COMENTE), "no se como haces...nosotros hace 15 años juntos y meta y ponga todos los días..!!"

YO NO AHORA.

¿y que?


Al menos me sirve para actualizar el blog, no?

lunes, 11 de enero de 2010

A la carga de nuevo

Mientras me decido si escribo o no un blog volvi al tradicional Word para volcar algo. Y esto lo estoy copiando y pegando.


Abandone lo anterior por una crisis con mi novio.

El no podia entender que escribiera y, menos aun, que gente desconocida me leyera.
Y ahora sin culpa, pero tampoco sin blanquearlo, vamos a la carga de nuevo.

Esto de los blogs es como masturbarse. No le hace mal al otro. Le hace bien a uno. Esta científicamente comprobado que es sano y bueno. Pero aun asi, mejor no contarlo públicamente, verdad?